Conclusión

Mediante este proyecto logramos no sólo transmitir los conocimientos adquiridos mediante el mismo, sino también sentar una posición y una manera de pensar en cuanto a nuestro tema. Valoramos el esfuerzo de nuestros compatriotas y más aún el de aquellos extranjeros como Alberzoni que aportaron y contribuyeron para que el Paraguay creciera y se desarrollara.

Si hoy nuestro país perdió potencia en ciertos aspectos o se encuentra decaído es culpa nuestra, es culpa del pueblo que no vota con responsabilidad, es culpa de aquellos que permiten la impunidad y de los que fomentan la corrupción. Nos quejamos de la situación de nuestro país sin hacer nada para cambiarla. Éste proyecto nos permitió conocer la vida de gente tenaz y decidida que decidió hacer frente a las injusticias, que tuvo la iniciativa de hacer algo por el Paraguay, que tomando la decisión de salir adelante, lo hizo sin importar lo que dijeran los demás, haciendo frente a situaciones difíciles y sobrepasándolas. Leímos biografías profundas y enriquecedoras, reconocimos en estas personas líderes valientes y de mucho carácter que se propusieron metas desafiantes y las cumplieron.

Todo esto nos permitió ver la situación de nuestro país desde otra perspectiva. Sí, el Paraguay también tuvo una época de oro. Ellos pudieron, ¿por qué nosotros no? Aprendamos a conservar y apoyar a nuestras instituciones serias y responsables, a nuestros compatriotas capaces y honestos y por sobre todo involucrémonos un poco más en el proceso de cambio que nuestro país pide a gritos. Paraguay es un país sumamente fértil con muchos recursos naturales y líderes jóvenes dispuestos a encaminarlo. Pero ¿qué pasa? Los desperdiciamos. Vivimos en un país inmensamente rico pero con demasiados pobres. La población de nuestro país es joven, ávida de aprender y deseosa de progresar, por eso somos nosotros los que debemos tomar la iniciativa. ¿Qué esperamos? Despertémonos de una vez y empecemos a cambiar nuestro Paraguay.